angelPor: Ángel Ramírez Hernández

Maestro en Periodismo Político, Miembro Fundador y Past Presidente del Colegio de Profesionistas en Comunicación de Quintana Roo, A.C.

Chetumal, Quintana Roo a 3 de agosto del 2017. ¡Gandallas! Es el término que bien podría asignarse a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y a su representación en Quintana Roo, al acusar a un grupo de menonitas, por deforestar mil 400 hectáreas de selva del municipio de Bacalar, concretamente en las comunidades de San Fernando, el Bajío y el Paraíso, ubicadas al fondo de la principal comunidad menonita en la zona, conocida como Salamanca, a 8 kilómetros de la cabecera municipal de Bacalar, en el Sur de Quintana Roo, dónde llegaron a residir en el 2004, procedentes de Belice.

Y mire, se pasa de lanza la Profepa, querer hacer creer que no se dieron cuenta del trabajo que realizaba el grupo de menonitas en la zona, sea en San Fernando, el Bajío, el Paraíso o Salamanca de Bacalar, es bastante ingenuo, los acusan de deforestar mil 400 hectáreas de selva, de las primeras tres comunidades.

Columna_deforestacion1Ahora Profepa, se aprovecha de la coyuntura política que vive el Estado y quiere hacer creer, por lo menos mediáticamente, que fue el ex Gobernador Roberto Borge Angulo, el responsable de esta deforestación de selva alta, en toda su extensión y magnitud, obviamente no hay pruebas que el ex mandatario detenido en Panamá, les haya autorizado tal afrenta, que mire, en Quintana Roo, esto no es nada nuevo, lo mismo se talan grandes extensiones de arbolado adulto que de mangles, en nuestro territorio el cambio de uso de suelo, es común denominador, a la vista de quien sea.

Y no, no queremos convertirnos en abogados del diablo, porque es una realidad, muchos menonitas, provenientes de Belice o Chihuahua o Campeche, talan nuestras selvas, sin permisos legalmente documentados, muchos lo hacen con autorizaciones verbales, por ello están purgando condenas en el Centro de Reinserción Social de Chetumal, como es el caso de los que se asentaron hace unos años en la comunidad de Reforma.

Mire, en México hay varias formas de denunciar el cambio ilegal de uso de suelo, es decir, deforestar la selva para convertirlos en superficies agropecuarias o turísticas, puede hacerse por denuncia directa, anónima o por recorridos de reconocimiento que legal y obligatoriamente debe hacer la autoridad, en este caso Profepa, en zonas dónde se presume el exterminio del medio ambiente.

Que en cuatro años, la Profepa no se haya dado cuenta que estaban depredando las comunidades de San Fernando, el Bajío o el Paraíso, realmente es una burla, porque entonces nos deberíamos preguntar, ¿Que están haciendo en Quintana Roo, si no cumplir con el trabajo encomendado que es vigilar y proteger nuestros recursos naturales?.  Profepa tiene su representación en la entidad; pero claro para ellos fue más fácil trasladar la oficina central que estaba en Chetumal, para llevarla a Cancún, dónde los intereses y embutes, se dice, son más productivos, para que quedarse a cuidar la selva, si está de hueva, además implica meterse a zonas agrestes y no cuentan ni con personal, ni con vehículos y muchos menos gasolina suficiente para realizar fielmente sus labores. Que no se quieran curar en salud, tan responsables son de la deforestación como los mismos menonitas, etnia ingenua que cree en la palabra de los políticos, mire ahora en el lío en que están.

Columna_deforestacion3Como es posible que PROFEPA se sientan ofendida, cuando hay otra instancias federales como la CONAGUA, involucrada activamente, llevando agua a la zona, en beneficio de la comunidad supuestamente victimaria.

En el municipio de Bacalar, viven al menos mil 400 menonitas desde el 2004, que la Procuraduría de Protección al Ambiente, no les haya interesado que están haciendo o lo que están haciendo está conforme a la norma, no es un asunto menor. Aquí ellos tampoco cumplieron con su chamba, les interesa más estar en la zona norte, porque según algunos empresarios, allá se “pachochea” mejor y bueno, este es el reflejo de la realidad que atraviesa nuestro país, la corrupción e impunidad a todo galope.

Ahora Profepa se cura en salud y asegura que los menonitas hicieron la deforestación sin tener los permisos correspondientes para cambiar el uso de suelo, ¿Cómo?, ¿Con tantas instancias vigilando?, ¿Las SEMARNATS y las PROFEPAS?, es decir la duplicidad de función de las instancias, la estatal y la federal y ninguna se dio cuenta, pues está caaa…ñon.

Y se las van aplicar a los menonitas como de costumbre, porque el hecho se tipifica como un delito de carácter penal, la denuncia la hace la Subprocuraduría de Recursos Naturales de Profepa, ¡nada más!, los grupos denunciados se ubican en San Fernando, El Bajío y Paraíso, en el municipio de Bacalar.

Lo mismo pasó en Salamanca y en Reforma, cuando ven las superficies agrícolas, hermosas y produciendo, les nace a nuestras autoridades federales la ambición, cuando están en faena, ni les importa, pero ahora ¿Qué tal?, así es nuestro México, lindo y querido.

Dice la Profepa, que esta es la segunda denuncia penal en contra de menonitas asentados en Quintana Roo, la primera fue en el 2010, ¡carajo! y porque les permitieron seguir acabando con nuestros recursos forestales. En México hay un dicho que reza, ¡Tanto peca el que mata la vaca como el que le jala la pata!, y en esto Profepa no se salva, pero es la palabra de los menonitas contra la autoridad y créanme, los güeros la llevan de perder.

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