Por: Ángel Ramírez Hernández

Maestro en Periodismo Político, Miembro Fundador y Presidente del Colegio de Profesionistas en Comunicación de Quintana Roo, A.C.

Chetumal, Quintana Roo a 26 de enero del 2017.- ¡Imprudentes! Poco profesionales, y lo peor, desconocedores, incluso de los protocolos de situaciones de riesgo, peligro o simplemente crisis, son algunos elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Quintana Roo, que no logran tomar siquiera el paso a su titular Rodolfo del Ángel Campos.

Ayer, pasadita de las 5 de la tarde, recibí de la Dirección de Comunicación Social de Seguridad Pública, breve comunicado que a la letra decía: “(ESPECIAL) La Policía Estatal acordonó el área en la Avenida Cancún del Fraccionamiento Quetzales en la SM 523, luego del reporte de un artefacto de juguete similar a una granada, mismo que fue asegurado y entregado a la autoridad ministerial”, párrafos textuales que venían acompañados de una foto.

Al mismo tiempo, algunos portales digitales de noticias, inundaban las redes sociales informando de un supuesto ataque armado en contra de elementos de la Policía Estatal que tripulaban la unidad número 12080, otros contra una caseta.

Según los reportes periodísticos, a esta unidad en referencia, les fue lanzada desde un vehículo rojo en marcha, una granada de fragmentación, unidad fantasma que, como siempre sucede, logró burlar la acción de la justicia, esto había ocurrido 10 minutos antes de las cuatro de la tarde, sobre la avenida “Las Torres” del paradisíaco Cancún.

La granada no explotó, esto permitió que los policías estatales, “expertos” en explosivos dijeran que era falsa alarma, que el explosivo era tan solo un juguete.

La situación real es que sí, alguien a través del lanzamiento de una granada, mandó una advertencia a la corporación o aun agrupamiento, en el bunker dónde despacha el buen amigo Rodolfo del Ángel Campos, sabrán de que se trata y su correspondiente remitente.

Aquí lo que llama la atención es que la Secretaría de Seguridad Pública, minimice el caso, argumentando que la granada no es un arma real, es decir, es un simple juguete, como si salvaguardar la seguridad de miles de cancúnenses y turistas nacionales y extranjeros se tratara de un prosaico juego.

Elementos de la SEDENA, respetando sus protocolos, no asumiendo que todo es un juego, entraron al quite y aseguraron el artefacto.

Expertos en armas de las mismísimas fuerzas armadas, nos aseguraron que el explosivo es una  granada de fragmentación que utilizan en prácticas con fuego real; pero que no explotó, porque el seguro estaba pegado con pedazo de cinta canela, sin la espoleta.

A esos mismos expertos, les extraño que William Ross Bastarrachea de León, Subsecretario de Seguridad Pública en la Zona Sur, dijera sin el mayor tapujo que para que tanto “pancho” por una granada de juguete.

Lo cierto que no es una granada de juguete, es un explosivo real que la policía manipuló de forma indebida e imprudente, de haberles explotado, hubiera originado heridos y daños colaterales importantes, toda vez que dónde cayó había cerca carros y tanques estacionarios de gas, además de una lavandería.

Doctos, nos explican que el artilugio no explotó por un pedazo de cinta adhesiva, lo que nos hace pensar que no fue una simple broma, que alguien mandó un serio mensaje a la corporación o a alguien en particular, y no necesariamente un cordial saludo, un correo que los muchachos de Rodolfo del Ángel recogieron a mano limpia, sin respetar sus protocolos, para entregárselo a los ministeriales que tampoco hicieron mucho, se expusieron.

En la lucha contra la delincuencia que opera en Cancún, dónde se registran al año centenares de ejecuciones y atentados reales, sangrientos, mortíferos contra las corporaciones policíacas, ninguna acción en contra se puede minimizar, muchos menos pensar que es el simple juego de policías y ladrones, por favor.

Cuando William Bastarrachea de León, “destacado” Subsecretario de Seguridad Pública en la Zona Sur, llegó a declarar a la  PGR, el personal a cargo le dijo que, qué bueno que no agarró la granada que él pregonaba en voz en cuello, era de juguete, porque de haber explotado, volaba toda la manzana, exagerando con ello los federales, esperando concientizar al master, un master que ya no es novel en estos menesteres. A estos cargos no se les puede permitir este tipo de errores

Al final del día, la SEDENA hizo explotar la granada en una sascabera del municipio Benito Juarense, detonación que pudo haber causado mucho daño a la unidad de seguridad pública, caseta o sus alrededores, lo que haya sido tomado como objetivo para lanzar el explosivo.

El titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Quintana Roo, Rodolfo del Ángel Campos, debe capacitar e instruir perfectamente a sus subalternos, hacerles ver el alcance de sus aciertos, pero también de sus desaciertos, porque esto último cuesta y cuesta mucho al destino; pero sobre todo a la marca Cancún.

La gente de Rodolfo del Ángel, no está debidamente preparada, pese al esfuerzo que hace el gobernador del Estado Carlos Joaquín González y el propio titular de Seguridad Pública, dejan mucho que desear con su accionar, mire, quien sabe a quién se le ocurrió hacer operativos de concientización e inhibición, para prevenir delitos y accidentes de tránsito en Chetumal, calificados de rutina, pero frente a Bachilleres Dos, y me va a preguntar usted, ¿Y eso que tiene de malo?, bueno, los operativos no, no son malos, lo malo es que lo hagan con toda la parafernalia, de cara a una institución educativa a la que acuden centenares de jóvenes, en plena hora de salida, es decir, en hora pico, complicando el tránsito vehicular en la zona y lo peor, poniendo en riesgo la vida de los preparatorianos, imagínese sin un desadaptado, no quiere hacer alto a la autoridad o la enfrenta.

Conozco a Rodolfo del Ángel, y sé que trata de hacer lo mejor posible en su cargo; pero algunos de sus elementos, sobre todo, ciertos de alto rango, fanfarronean, mejor que se preparen, así ayudan más a sus jefes.

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