Por: Ángel Ramírez Hernández

Maestro en Periodismo Político, Miembro Fundador y Presidente del Colegio de Profesionistas en Comunicación de Quintana Roo, A.C.

Chetumal, Quintana Roo a 02 de abril del 2018.- ¡Diferencias! Con miras a la contienda electoral del próximo 1 de julio, algunos de los 11 alcaldes de Quintana Roo pedirán licencia para ausentarse de igual número de ayuntamientos, en busca de la reelección, y en estos avatares surge la siguiente pregunta, ¿Que hace distinto a un alcalde que pedirá licencia al cargo en tanto hacen campaña proselitista, a otros que permanecerán en sus respectivas sillas, manejando recursos a diestra y siniestra, con el mismo derecho de aparecer en las boletas; pues de acuerdo a la Ley, no están obligados a renunciar.

Por lo menos cuatro ya anunciaron que no pedirán licencia para participar en un segundo periodo 2018/2021 en pro de la reelección, es el caso de los priistas Juan Carrillo Soberanis en Isla Mujeres, Paoly Perera Maldonado en Felipe Carrillo Puerto, Corazón de la zona maya de Quintana Roo y los docentes, Emilio Jiménez Ancona por Lázaro Cárdenas y Alexander Zetina Aguiluz, este último que gobierna el municipio de Bacalar, cuya cabecera es una de las denominaciones de “Pueblo Mágico” que emite la Secretaría Federal de Turismo, estos últimos priistas renegados, ahora miembros del Partido Nueva Alianza (PANAL) que fundara su líder moral “SNTE) Elba Esther Gordillo.

Juan Carrillo Soberanis, alcalde actual de Isla Mujeres, todo parece no pedirá licencia, al menos así lo ha dicho recientemente, contraponiéndose a algunas declaraciones hechas por él mismo en portales electrónicos, el pasado 24 de enero de este año, donde declaró textual: “Uno no puede estar en campaña siendo presidente municipal, no es equitativo”, y ahora hace lo contrario, el efecto de la “Chimoltrufia”, como dice una cosa, dice la otra, “Jhony” es la figura política más identificada con Roberto Borge Angulo, el villano favorito del Estado, veremos cómo le va en la contienda, si seguirá el cobro ciudadano de facturas a la anterior administración.

Lo mismo sucederá con Paoly Perera en Felipe Carrillo Puerto y seguramente con Perla Tun Pech en la Isla de Cozumel, ésta última polémica alcaldesa que pareciera está destinada a perder el cargo, nadie la quiere en esa isla, por lo menos la clase política y empresarial, habría que ver que dice la ciudadanía, las formas poco ortodoxas de gobernar la alejaron del propio gobernador Carlos Joaquín con quien camino de la mano en busca del voto que finalmente la llevó administrar el ayuntamiento de Cozumel.

Mire, la Ley Electoral no los obliga a renunciar o pedir licencia a sus puestos, sin embargo quienes si lo hacen, lo harán por congruencia, convicción, pero sobre todo con la simple, llana, valida y digna idea de generar “piso parejo” para todos, es digno y loable, sobre todo en estos tiempos dónde nadie quiere soltar el “hueso”, ni para ir al baño, es más fácil seguir manejando recursos públicos, con poca o nula rendición de cuentas.

¿A caso es miedo? lo que lleva a ciertos alcaldes a no pedir licencia, tienen temor de perder en las urnas y con ella la oportunidad de prolongar su administración por lo que les queda en el cargo, no están seguros de su actuar?, ¿Creen que la respuesta de sus gobernados sea un rotundo rechazo a todo lo que huela a ellos?, la respuesta la tendremos posterior a la elección del próximo primero de julio o ese mismo día.

Los que de plano ya miraban más alto o estaban seguros de sus derrotas, rechazaron ir por la reelección, ellos son: Luis Torres Llanes, ex alcalde del ayuntamiento de Othón P. Blanco (Chetumal) que buscará con su coalición “Por Quintana Roo al Frente” (PAN/PRD/MC), la diputación por el Distrito 02 con presencia en Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Bacalar y Othón P. Blanco, otro lo es el actual alcalde del municipio maya de José María Morelos, José Baladez Chi, quien terso adelanto que ser alcalde de esa demarcación no es negocio, sino todo lo contrario, solo problemas nada gratificantes.

El caso de Romalda Dzul Caamal, ella no competirá por la alcaldía de Tulúm, dejará el cargo para que su hermano Marciano Dzul Caamal, pelee de nueva cuenta la presidencia municipal de esa demarcación representando al PRI, la dictadura perfecta diría un célebre escritor peruano, el cacicazgo Dzul Caamal a todo lo que da, entre los Dzul y Martin Cobos ha brincado de mano en mano en los últimos años, el otro ayuntamiento quintanarroense con fuerte presencia maya.

Y el tercero, este sí, un caso verdaderamente patético, es el de Remberto Estrada Barba, quien ya no quiere saber nada del municipio de Benito Juárez (Cancún), ahí el engrudo se le hizo bolas al “chamaco verde” y verde no por el color de su partido, sino por lo inmaduro que resultó para gobernar, el crimen organizado le pintó la cara, acabó con su gobierno, teniéndolo todo.

Las que si van por un periodo más de tres años con licencia en mano son: Laura Fernández Piña, en Puerto Morelos y Cristina Torres Gómez en Solidaridad, las dos fuertemente cuestionadas, Fernández Piña por supuestos abusos, despilfarros y respaldar invasiones de terrenos y hasta despojos, además de ser otra de las huestes de Roberto Borge, la segunda, Torres Gómez por el tema del Blue Parrot, Aguakán y la trascendencia del crimen organizado y el narcotráfico en su territorio.

Lo cierto es que todos los alcaldes, los que pidieron licencia, los que no, y los que siguen mañosamente en el cargo por conveniencia, son fuertemente cuestionados por la opinión pública; no hay a quien irle, en México escogemos al menos malo, no al mejor, esto ha sucedido en las últimas décadas, veremos en que se desenvuelve toda esta parafernalia.

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