Por: Ángel Ramírez Hernández

Maestro en Periodismo Político, Miembro Fundador y Presidente del Colegio de Profesionistas en Comunicación de Quintana Roo, A.C.

Chetumal, Quintana Roo a 04 de mayo del 2018.- ¡Ni censura, ni mordaza! Bajo esta premisa, periodistas y comunicadores mexicanos conmemoraron ayer el Día Mundial de la Libertad de Prensa, establecido en 1993 por la Unesco y la Organización de las Naciones Unidas, con la idea de “fomentar la libertad de prensa en el mundo, al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”.

En Quintana Roo, el gremio, lo celebró instaurando la primera emisión del Premio Quintanarroense de Periodismo 3 de mayo 2018, “De Periodista a Periodista”, organizado por el Colegio de Profesionistas en Comunicación de Quintana Roo AC y la Asociación de Periodistas del Caribe AC, retomando así los reconocimientos y premiación a los mejores trabajos periodísticos desarrollados en los 11 municipios del estado, durante un año, en los diversos géneros periodísticos.

Con este evento, las dos organizaciones de periodistas con residencia en Chetumal, la ciudad capital, reviven el Premio Estatal de Periodismo que se celebrara por última ocasión en el estado durante el 2001; pero con una gran diferencia a los anteriores, en esta ocasión la organización y el financiamiento corrió a cargo de periodistas, a través de recursos gestionados con el gobierno y la sociedad organizada.

La primera emisión del Premio Quintanarroense de Periodismo 3 de mayo, “De Periodista a Periodista”, fue distinta a la celebración original, instituida el 7 de junio de 1951 por el coronel José García Valseca quien ofreciera junto con un grupo de empresarios, una comida al entonces presidente Miguel Alemán Valdez, como agradecimiento por resolverle de manera inmediata la escases de papel periódico, inaugurando así el sometimiento de los medios al poder político.

El Día Mundial de la Libertad de Prensa la celebramos ayer en grande, con una comida en 3 tiempos, para 230 personas, con barra, el gremio local respondió a la convocatoria con lleno, como debe de ser una fiesta entre amigos, camaradas que comparten un objetivo común, la profesionalización del sector.

Los tres poderes de gobierno fueron convocados y llegaron con representación para compartir con periodistas, columnistas, fotógrafos, camarógrafos, caricaturistas y todos los actores que conforman el gremio.

Durante el evento se entregaron 5 premios de periodismo, Nicolás Durán, obtuvo el primer lugar en la categoría de Columna y articulo de autor, Hugo Martoccia, en Entrevista, ellos representando a la zona norte del estado, Lusio Kauil, residente de José María Morelos, el corazón maya de Quintana Roo, se llevó el premio en la categoría de Noticia, Raciel Manríquez y Omar Capistrán de Chetumal, fueron galardonados con los premios de Fotografía y Reportaje respectivamente.

Los 5 obtuvieron diploma, estatuilla-diseñada por el artista local Iván Alberto Carrillo Ríos- y un estímulo económico de 5 mil pesos cada uno.

También, se entregó un reconocimiento póstumo al escritor y periodista quintanarroense por adopción, Francisco Bautista Pérez, el diploma lo recibió su viuda Carolina Arreola Peña, acompañada de una de sus hijos.

Al hacer uso de la palabra, la doctora en periodismo Marta Durán de Huerta, presidenta del jurado calificador, señaló que los 5 miembros del jurado tuvieron libertad de acción para calificar los 30 trabajos recibidos, algunas por inscripción propia y otros por propuestas ciudadanas, tal como lo especificaba la convocatoria.

El festejo estuvo encabezado por los presidente de las dos organizaciones de periodistas, la Coordinadora General de Comunicación, Haidé Serrano Soto, representante personal del gobernador Carlos Joaquín González, y representaciones de la Décimo Quinta Legislatura del Congreso del Estado, del Tribunal Superior de Justicia, entre otras autoridades.

Durante la premiación hubo de todo, como en toda familia, al término de los discursos oficiales, el camarógrafo de noticias del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social- Ramiro Reyes Hernández-, arrebató el micrófono del estrado para exigir, no quedó claro si a título personal, premios para sus colegas camarógrafos, sin darse cuenta que la premiación derivó de una convocatoria ampliamente difundida.

Se premió a lo mejor del periodismo, según la opinión y criterios de los 5 jurados participantes. No obstante, la alzada de voz de Ramiro tuvo respuesta inmediata y en el lugar, por los presidentes del Colegio de Profesionistas en Comunicación de Quintana Roo y la Asociación de Periodistas del Caribe, que se comprometieron a abrir más categorías, para que todos los que se inscriban o propongan, se beneficien.

Mire, y esto es una opinión del escribiente, no se puede ir al edificio de la Lotería Nacional en la ciudad de México, a exigir el premio mayor, si no compramos boleto, hasta para adquirir premios se trabaja, y la idea es que los periodistas y comunicadores entren en competencia, hagan sus mejores trabajos, se profesionalicen, al final la sociedad sale ganando.

En defensa de Ramiro, una persona noble a quien conozco, le puedo decir que fue utilizado por un personaje oscuro del gremio, le apodan el “Chiripas”, se llama Juan José López, un agitador profesional que ayer acudió al evento como reportero de noticias del SQCS para cubrir la información, fiel a su costumbre, interrumpió arbitrariamente a todas y todos los que subieron al estrado, incluyendo a la Coordinadora General de Comunicación, la maestra Haidé Serrano Soto.

Este personaje solo busca camorra, azuza y alienta a sus compañeros a cuestionar y confrontar hasta el mismísimo gobernador. Él había anunciado por wasap minutos antes de que Ramiro irrumpiera, “iba tomar el micro para hacer recomendaciones”, no las hizo personalmente, utilizó a Ramiro, así se maneja, así se lo permiten, porque puede ser que no lo manden a reventar eventos, chats, redes sociales o cuanto acto público, como acostumbra Juan José López; pero se lo aceptan, fue ayer a la premiación representando al SQCS, cumpliendo un encargo de su jefe de información, cubrir la ceremonia de premiación, a cambio como siempre, encendió el cuete y escondió la mano.

Pero ni eso opacó el éxito de los organizadores. ¡Bien!

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