• De un momento a otro, la Dirección General de Bibliotecas, de la Secretaria Federal de Cultura, quitará su categoría de biblioteca central de Quintana Roo.
  • La SINTRA, no quiere poner en marcha el proyecto ejecutivo que restaure la biblioteca, con presencia en Chetumal, desde hace 47 años.

Por: Ángel Ramírez Hernández

Maestro en Periodismo Político, Miembro Fundador y Presidente del Colegio de Profesionistas en Comunicación de Quintana Roo, A.C.

Chetumal, Quintana Roo a 14 de septiembre del 2018.- ¡En riesgo! De un momento a otro, la Biblioteca “Javier Rojo Gómez”, icono cultural y del saber en Quintana Roo, podría perder su registro como biblioteca central que le otorga la Dirección General de Bibliotecas, dependiente de la Secretaría Federal de Cultura, lo que marcaría un precedente nacional; pero sobre todo, una vergüenza para la entidad.

En octubre próximo, se cumplen tres años de que la biblioteca “Javier Rojo Gómez”, cerró las puertas del edificio inaugurado el 23 de marzo de 1983, que operó hasta esas fechas, en su condición de biblioteca central, una Red Estatal de 55 recintos bibliotecarios.

Sin duda alguna, será un vergonzoso precedente nacional que, Quintana Roo, no cuente con una biblioteca central, como lo establece la Dirección General de Bibliotecas para todas las ciudades capitales de los diversos estados del país, como es el caso de Chetumal, “Cuna del Mestizaje en América”.

¿Y porque se daría esto?, seguramente se estará usted preguntando, bueno, por la simple y sencilla razón, de que la prometida rehabilitación de la biblioteca anunciada por la Subsecretaria de Cultura, Jaqueline Estrada Peña, en meses anteriores, no se ha dado.

El proyecto ejecutivo de ésta restauración, que implica adecuados espacios interactivos, con la modernidad que acompaña la era tecnológica, permanece actualmente en manos de la Secretaria de Infraestructura y Transporte (SINTRA), que en teoría, son los encargados de llevar a cabo su ejecución.

Como usted sabe amigo lector, el rescate de la biblioteca central de Quintana Roo, inaugurada oficialmente hace 47 años, en octubre de 1971 para mayor exactitud,  en lo que hoy son las oficinas del Nacional Monte de Piedad, de la avenida Efraín Aguilar, es una demanda a gritos que hace la sociedad quintanarroense.

Pues es de amplio conocimiento que la biblioteca, emblema del saber y fundamentalmente en el crecimiento intelectual y académico, representa para las nuevas generaciones, lejos, muy lejos del hábito de la lectura, la enorme oportunidad para obtener un mínimo acervo cultural, algo que carecen gran parte de las mayorías.

Si la federación se da cuenta, el tiempo que ha permanecido cerrada ésta biblioteca central, casi tres años, estaría quitándole el registro, quedando a la deriva los otros 55 recintos bibliotecarios con los que cuenta el estado.

Y solo porque en SINTRA, alguien no está cumpliendo el encargo que les hiciera directamente el Gobernador del Estado Carlos Joaquín González.

¿Qué de cuanto es el monto del proyecto de restauración de la biblioteca “Javier Rojo Gómez”?, oscila entre los 15 y 20 millones de pesos, centavos más, centavos menos.

Y es que, en SINTRA, la dependencia estatal que encabeza su titular, el colombiano, William Conrado Alarcón, ex director de Infraestructura, Desarrollo y Medio Ambiente del municipio de Solidaridad, están más ocupados en ver quien ocupará la dirección del nuevo Instituto de Movilidad, que dejará seguramente, jugosos beneficios, en lugar de rehabilitar la histórica biblioteca central de la frontera Sur de Quintana Roo.

Y bueno, dirá usted, a un colombiano que le importa la historia de Chetumal y su biblioteca central, al fin y al cabo él no se instruyó en este recinto del saber, digo, si es que sabe algo de la historia de nuestro país, y mire que sí hay colombianos que saben de esto, cómo Rómulo Rozo, con obras importantes en esta capital, e incluso en la mismísima y blanca Mérida.

Entre colombianos te veas, por un lado William Conrado, en SINTRA y por otro, Marisol Vanegas Pérez, que poco les interesa nuestro estado, de ser así darían lustro a los cargos y dependencias que representan, en lugar de lastima.

Antes de cerrar sus puertas, la biblioteca central de Quintana Roo, almacenaba y custodiaba hasta 60 mil volúmenes de libros y periódicos de la hemeroteca, así como mobiliario y equipo tecnológico.

De estos 60 mil libros y periódicos, si acaso se rescataron 20 mil, de un fenómeno meteorológico que afectara en el pasado, algunos acabaron sus mejores días entre agua y la humedad del excremento de murciélagos.

Pero eso sí, en el municipio de Benito Juárez, al norte de Quintana Roo, se construye la Biblioteca Nacional de la Crónica de Cancún, anunciada como: “Un  gran espacio cultural y atractivo para los visitantes”.

Esta biblioteca, según se anunció, tendrá capacidad para resguardar hasta 28 mil ejemplares, colección de crónicas de cada Estado de la República Mexicana, con secciones de países como Cuba, España y Guatemala; además de un espacio virtual.

Su construcción, seguramente costará el doble o el triple de los recursos que requiere la biblioteca “Javier Rojo Gómez”, para no perder el registro, al menos que esta distinción se la quieran llevar a Cancún; pero les adelanto, no podrán, porque aunque quieran los poderosos empresarios hoteleros y sus “compinches”, la capital de Quintana Roo, les guste o no, es Chetumal.

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