• Quiere quitar el nombre de Benito Juárez a su municipio, contraponiéndose con los ideales de AMLO, su principal benefactor político.
  • Otra traición del Congreso del Estado a los quintanarroenses.

Por: Ángel Ramírez Hernández

Maestro en Periodismo Político, Miembro Fundador y Presidente del Colegio de Profesionistas en Comunicación de Quintana Roo, A.C.

Chetumal, Quintana Roo a 5 de octubre del 2018.- ¡Anti/juarista! Así nos resultó la presidenta municipal del ayuntamiento de Benito Juárez, María Elena Hermelinda Lezama Espinoza, al quererle cambiar el nombre a la demarcación política que administrará durante el periodo 2018/2021.

La alcaldesa conocida bajo el alias de Mara Lezama, quiere cambiarle el nombre al municipio de Benito Juárez por el de Cancún, este último nombre correspondiente a la cabecera municipal de la jurisdicción.

Llama la atención que la bandera política de Andrés Manuel López Obrador, su principal protector, y a la postre, la figura que la hizo alcaldesa del centro turístico más importante del país, es precisamente el benemérito de las Américas Benito Juárez.

¿Qué hace entonces a Mara Lezama?, proponer como la primera acción de su mandato, quitarle el nombre de Benito Juárez a su municipio, por una marca reconocida y aceptada ampliamente a nivel internacional, y que por cierto, así se llama ya la cabecera de su municipalidad.

Por principio se contrapone a los ideales máximos de AMLO; pero no solo de él, también de don Gastón Alegre López, el empresario radiofónico que la ha respaldado en su andar, tanto en los medios de comunicación como en la política.

La propuesta de la alcaldesa de Cancún, sufrió también el rechazo de los diputados federales de su partido, MORENA,  y a pesar de ello, Hermelinda Linda, insistió en llevarlo a consulta pública. Esto le costaría al Gobierno del estado 12.7 millones de pesos, aplicando el cálculo que hizo el Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO) para el caso de la Ley de Movilidad.

¿Pero es realmente importante, apremiante, cambiar el nombre del municipio de Benito Juárez por el de Cancún?, si su municipio es ya reconocido por la marca cancún, ¿Porque hacer a un lado el nombre de Benito Juárez?, ¿Tan grande es su animadversión por él?

Acaso, no sería la pobreza extrema, la marginación y la inseguridad que viven muchos de los cancunenses en su municipio, la prioridad por atender que tiene Hermelinda Lezama, ¿No es eso más importante?, insisto, la marca Cancún camina sola.

Habrá algo atrás de la decisión, ¿estamos frente a una cortina mediática?, saltará la liebre más adelante, y con ello, se verán afectados los Benito juarenses más de lo que ya están, con la oleada de ejecuciones que suman más de 400 en lo que va del año, ¿Hay un as sobre la manga, Hermelinda Linda?, lo sabremos seguramente más temprano que tarde.

Pasando a otro tema, una traición más, hicieron el pasado miércoles, diputados de la Décimo Quinta Legislatura del Estado, al meter una iniciativa de reforma de ley, para quitar la residencia mínima de cinco años, para ocupar cargos de alto nivel, casi hecha a modo, para quien venga a tomar el cargo de Fiscal General del Estado.

De ese tamaño es el sentir democrático de los legisladores, encabezados por el Presidente de la Gran Comisión del Congreso Local, Eduardo Martínez Arcila, el nefasto diputado que antaño, enarbolaba banderas sociales, hoy la Asociación de Profesionistas de Quintana Roo, lo califica como traidor al Estado por avalar y aceptar la iniciativa, que va contra los profesionales de la entidad.

Ya antes lo habían hecho en la figura del Secretario de Seguridad Pública Estatal, por ello un total desconocido, sin arraigo ni amor a Quintana Roo, como lo es Jesús Alberto Capella Ibarra, encabeza la secretaria, tan solo días después de renunciar al mismo cargo, en el Estado de Morelos, dónde aseguran, no dejó buenas cuentas, como lo hizo también, según cuenta, en Tijuana.

Mire, los quintanarroenses no estamos en contra de las decisiones del gobernador, sabemos que en materia de empleo, todas las administraciones estatales, quitan para dar, así es el juego de la política laboral en esos menesteres; No obstante, hay normas, leyes, candados que impiden excesos, uno de ellos es el arraigo por cinco años, para que los residentes locales no salgan perdiendo con tanto despido y sobre todo, profesionistas, jóvenes y no tan jóvenes, tengan acceso a mejores puestos, mandos medios o secretarias, según su certificación.

La promesa del nuevo gobierno fue beneficiar a los quintanarroenses, particularmente los que le dieron el triunfo, como lo son, los del sur del estado; Pero son los más afectados con decisiones que no necesariamente provienen del gobernador, si no de gente que no tiene amor al terruño, claro, no se “partieron la madre” picando piedra, como lo hicimos muchos, incluidos nuestros padres.

Hoy Quintana Roo, es el Estado más denostado por la clase política del país, se burlan de nosotros porque somos gobernados por gente proveniente de otras entidades federativas, y cada vez menos de los nuestros.

En Yucatán y Campeche, nos hacen “burlin”, porque en Quintana Roo, abundan gente de fuera, incluso extranjeros, ocupando los mejores cargos gubernamentales, día a día se suman empleados foráneos cobrando tres veces más de lo que ganan los nuestros, y hasta sus rentas les pagan, y ojo, ellos no alquilan en Barrio Bravo, en la del Bosque, la Forjadores, Payo Obispo, Solidaridad.

¡Somos el hazme reír! Y nos prometieron el sol y las estrellas.

¡No!, los quintanarroense no estamos en contra de nuestro gobernador, trabajamos codo a codo con él, queremos sumar; Pero hay compromisos, gente en su gobierno, que nos están marginando, desplazando, aniquilando.

 

 

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