POR ESTEBAN GUARNEROS ARAGÓN

Chetumal, Quintana Roo a 14 de junio del 2020.- En México, a partir de la próxima semana y durante los siguientes meses, los anuncios y mensajes de protección y prevención a la salud por el contagio del covid-19 quedarán como un espectáculo mediático, que le dio vida a un personaje, Hugo López Gatell Ramírez. Lo demás sólo fue un intento por evitar una mortandad, hasta la publicación de éste artículo, van cerca de 17 mil fallecidos en menos de cuatro meses.

De Gatell, los mexicanos recordarán frases como: “Quédate en casa” que sólo sirvió para que la sociedad permaneciera en sus hogares una semana; la frase “sana distancia” que por igual sirvió para lo mismo; sus excusas para solo mostrar los datos que el gobierno así le convenía, “es un error metodológico suponer que sólo lo que se ve existe, y todo lo que no se ve no existe”; alabanzas a sus compañeros de gabinete y la frase célebre “la fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio”; el “¡achú!” en su explicación de cómo se contagiaba el coronavirus e, incluso llegó a recibir el sobrenombre del rockstar de la 4T. Así fue, en sus inicios, el programa mediático de salud a las 7 de la noche todos los días en México.

A casi cuatro meses el gobierno mexicano no ha logrado como paliar la crisis económica que enfrenta actualmente por esta pandemia, agregado a la crisis financiera que traía a cuestas desde el año pasado. El gobierno federal no tiene el dinero suficiente para mantener por un lado a los cerca de dos millones de desempleados y, por el otro lado, la capacidad de dinero para seguir “beneficiando” a ese sector que quiere el gobierno mantener cautivo, ¿quiénes?, todos aquellos que se encuentran registrados en los programas del bienestar.

SIN HABER APLANADO LA CURVA DE CONTAGIOS, SE ACTIVA LA VIDA PRODUCTIVA

Los gobiernos tanto federal como estatal y municipal llegaron al tope de su resistencia financiera, la reactivación económica del país es urgente para ellos, ya no se puede mantener más tiempo estático a un país, ¿cuál es la decisión?, que el comercio abra sus puertas a la gente a pesar de las consecuencias fatales que esto ocasione.

Un sector de la sociedad, piensa que es hora de salir, es momento ya de divertirse, el grito en casa no es lo mismo que en un auditorio o un estadio deportivo, el taco sabe más sabroso en la calle, la chela sin los amigos y el café sin las amigas no es igual, el tinte de cabello y el vestuario pendiente por comprar ya son necesarios.

Los gobiernos, desde el federal hasta el municipal, piensan que no hay otra forma de salir financieramente adelante, “la emergencia en el país no solo es sanitaria sino que también hay pendientes cuestiones económicas y sociales que atender”, decía en una “mañanera” el presidente.

HACER MENOS LA GRAVEDAD DE LA CRISIS, ES TAMBIÉN HACER MENOS EL ESFUERZO DE LAS PERSONAS CONFINADAS

Sin embargo, todos aquellos que respetaron fielmente la cuarentena estarán no solo descontentos de saber que todo ¡valió madre!, sino decepcionados de su fiel comportamiento y acato a las medidas de sanidad que el gobierno dictaba todos los días. A partir del 15 de junio la vida en la calle vuelve a surgir, todos los mensajes de prevención quedarán en la moral y criterio de cada quien, sin nadie que los obligue a respetar la salud y la vida del que estará a su lado.

Qué pasará con todos aquellos que aún no enferman de covid-19, aquellos que creen en la pandemia y tienen temor de ser contagiados por ser vulnerables en su salud. Vienen días de mayor contagio para México, así lo ha anunciado la Organización Mundial de la Salud, los que hoy o tal vez mañana enfermen tendrán menos posibilidad de ser atendidos adecuadamente porque los hospitales están a punto de saturación y el personal de salud estarán agotados y por mayor que sea el esfuerzo no rendirán igual dentro de uno o dos meses si la cantidad de contagios crece.

Muchos se preguntarán de qué sirvieron tres meses de encierro, si a partir de los siguientes días todos van a estar fuera de casa conviviendo con miles de positivos activos que estarán sumándose cada día, porque en estos momentos los contagios están creciendo ¿Por qué no esperar?

Por más medidas de seguridad que adopte la gente responsable para llevar una vida sin infección, cuánto tiempo podrán éstos mexicanos eludir el reto de no contagiarse ante un panorama donde los gobiernos no ofrecen protocolos claros, precisos y firmes ante sectores de gente que no tiene el mínimo respeto por el prójimo o que sus creencias se anteponen al resguardo de su salud.

La salvación para los no contagiados muy vulnerables, alrededor de 15 millones de personas de 60 años o más, es la vacuna que aún está lejos de ser descubierta, sin embargo, para los gobernantes su sostén ya se autoproclamó a partir del lunes 15 de junio, cuando la economía y la política se activen aún más para en un mes o dos estar al 100 por ciento.

A partir de ahora, no dudo que los números en las estadísticas de contagios, muertes y camas hospitalarias reflejen números menos fieles que antes, para no alarmar a la gente. De aquí en adelante los gobiernos dictarán sus propios protocolos, pensar que habrá algún rebrote en México…nunca. Esa palabra no aparece en la agenda gubernamental, solo en el discurso.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.