Por Esteban Guarneros Aragón

8-junio-2020

El 12 de octubre del 2018 Andrés Manuel López Obrador realizó una gira de agradecimiento por el apoyo para llegar a ser presidente, la gira la realizó por varios lugares de la república, la ciudad de Cancún fue una de ellas. En su discurso, López Obrador lanzaba en su característico lenguaje una advertencia “les guste o no les guste a nuestros adversarios, a los fifís y a la prensa fifí, vamos a construir el tren maya, me canso, ganso”. Un año 7 meses después da el banderazo al inicio de obras del simbólico y polémico Tren Maya de la Cuarta Transformación.

En medio de críticas por no garantizar a la ciudadanía, ni a los pueblos la información veraz y oportuna, la voluntad presidencial de su proyecto que para él será un detonante del turismo y de la economía de la región sur, sureste, dio inicio.

La obra Tren Maya en cinco estados de la república comenzó a pesar de varias y graves dudas, “la instalación del tren no está a discusión”, comentó en alguna entrevista Rogelio Jiménez Pons, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur),

Inconformidades hay varias, por ejemplo, el cumplimiento con la ley de impacto ambiental, los permisos, autorizaciones y los impactos no atendidos de los derechos de vía que le compete a la SCT hasta el mes de febrero de este año no se presentaban; otras irregularidades son la incertidumbre sobre la tenencia, compra, venta o renta de las tierras por donde marchará éste tren y el rechazó de aquellos indígenas que sienten una invasión a su patrimonio y costumbres, indígenas que por cierto, no fueron consultados.

El gran negocio

El proyecto, sin ser presentado hasta el momento el Plan Maestro, no fue impedimento para ya dar banderazos de inicio de obras, contempla entre 15 y 18 estaciones, estás se ubicarán a lo largo de la red ferroviaria de mil 525 kilómetros en los 5 estados, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

El primer negocio lo encontramos en las empresas privadas que de formar directa se adjudicaron los contratos millonarios para la construcción de las vías férreas, y por el otro lado, donde hubo licitaciones para algunas empresas resultó una burla como el Grupo CAABSA que impugnó el fallo del tramo 3 del Tren Maya.

Pero uno de los mayores y jugosos negocios estará en las inmobiliarias que se proyectan construir adicionalmente a las 15 estaciones, se planean desde ciudades alternas con características similares a las “inteligentes” hasta magnas zonas industriales sobre una superficie de alrededor de mil hectáreas, en cada una de las estaciones, según Rogelio Jiménez.

En la mayoría de las estaciones el acuerdo, para la expropiación de estas 15 mil tierras que son ejidales, aún no se lleva a cabo con el gobierno federal. Sin embargo Fonatur ya sostuvo pláticas con el sector privado como por ejemplo la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap) para dar a conocer y ofertar el proyecto de estos nuevos núcleos urbanos que se construirán alternos al programa de “desarrollo del bienestar”.

Aquí está la carne de todo este negocio disfrazado de proyecto integral, sustentable y de atención y acceso a la salud, educación y servicios básicos. Cada una de estas ciudades o complejos industriales, en cada estación, representará desarrollos inmobiliarios con una inversión similar a la construcción del tren maya, o sea, alrededor de 150 mil millones de pesos, los cuales se manejarán a través de Fideicomisos para Infraestructura y Bienes Raíces (Fibra), según explicación del director de Fonatur.

Aquello que aprobó el presidente López Obrador como calificativo de los Fideicomisos, “nido de corrupción para esconder cuantiosos recursos públicos”, ahora servirá para administrar los recursos de miles de millones de pesos en el negocio alterno al Tren Maya.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.